>La(s) Red(es) ¿El quinto poder al servicio de la ciudadanía o el quinto dominio para el conflicto global?

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Mucho se ha hablado en los últimos años sobre las redes (o, más genéricamente, los medios) sociales; hasta el punto de convertir este término (referido específicamente a los sitios web a través de los cuales se prestan una serie de servicios destinados a facilitar la gestión de las redes de contactos personales y/o profesionales del usuario; y más genéricamente a los medios sociales, Social Media, para la información, la relación y la comunicación en la Red) en un tópico, en un lugar común, de obligado paso para cualquiera que quiera construir un discurso alrededor de la realidad de nuestra sociedad de la información.

Junto a los medios y las redes sociales, los móviles se han convertido, de la mano de los ‘smartphones’ y las ‘tablets’, en un tópico de las tendencias y la actualidad; además de la informática en la nube (Cloud Computing) como facilitador técnico de un escenario comercial dominado por los servicios ofrecidos a través del navegador o de las ‘Apps’ más populares. Estos son tan sólo algunos elementos que forman parte de un escenario sociotécnico extremadamente complejo en plena expansión, en todos los ámbitos socio-económicos.

Desde el punto de vista de la apropiación social de esas infotecnologías, pocos fenómenos han tenido tanta relevancia social como el “Periodismo Ciudadano”, es decir el uso por parte de la ciudadanía de los medios que la Red pone a su alcance para informarse, usando los canales y los formatos que en cada momento se estimen oportunos, más allá de las líneas editoriales marcadas por las tradicionales cabeceras o los contenidos políticamente correctos, sesgados, de “interés general” o incluso censurados o bloqueados explícitamente por medios técnicos y/o políticos.

El Periodismo Ciudadano no es un fenómeno nuevo; en periodismociudadano.com llevan analizándolo y promocionándolo desde hace casi un lustro. Unos años en los que hemos visto crecer esta forma nueva de empoderamiento ciudadano, en volumen, en relevancia y en diversidad: desde el tsunami de Indonesia, en diciembre de 2004, hasta las revueltas de Túnez o Egipto, a principios de 2011, activas estas últimas mientras escribo estas breves líneas, hemos visto pasar cada vez más acontecimientos, de mayor alcance, por delante de nuestros ojos “internéticos”.

Desastres naturales, atentados terroristas, conflictos armados, … situaciones de emergencia y/o que ponen en peligro derechos fundamentales han jalonado la historia reciente del PEriodismo Ciudadano. Los atentados en el metro de Londres, en julio de 2005; los asesinatos del Virginia Tech en abril de 2007; las protestas en Birmania, en otoño de ese mismo año; los incendios en California, producidos entre octubre y noviembre de 2007; la crisis postelectoral vivida en Kenia a principios de 2008; los ataques terroristas de Bombai, en noviembre de 2008 también; la muerte del joven Oscar Grant, en enero de 2009; el accidente de aviación sobre el río Hudson, cuyas fotos del amerizaje de emergencia dieron la vuelta al mundo vía Twitter; los abusos policiales durante la cumbre del G-20 celebrada en abril de 2009 en Londres; el proceso electoral en la India, también en 2009; la marcha verde iraní, en junio de 2009; el golpe de Espado de Honduras; los cierres debidos a la Ley de Delitos Mediáticos puesta en marcha por Hugo Chávez en Venezuela en 2009; los terremotos de Haití y de Chile, en enero y febrero respectivamente de 2010.

Son ejemplos de algunos de los que ya se pueden considerar como hitos en la evolución de un fenómeno consolidado; hasta el punto de que en agosto de 2010 era la ONU quien reconocía los derechos de los “periodistas ciudadanos”, cuya necesidad se planteaba por parte de Frank La Rue en la 65ª edición de su Asamblea General.

Dos fenómenos recientes nos llevaban a plantearnos la cuestión que encabeza este artículo. Wikileaks y las revoluciones tunecina y egipcia saltaban a los titulares, relacionados, en distinta medida, por un lado con los medios sociales propiamente dichos, en su vertiente más instrumental como herramientas para la información, la relación y la comunicación, y por el otro lado con el fenómeno del Periodismo Ciudadano como proceso de apropiación social de las infotecnologías para la defensa de los derechos fundamentales.

Wikileaks.org, que aparecía en diciembre de 2006 y comenzaba su actividad en julio de 2007 bajo el lema ‘We Open Governments‘, dedicada a la “filtración” de información anónima de interés público. En abril de 2010, después de recibir varios premios internacionales, Wikileaks saltaba a los titulares al publicar su vídeo sobre la muerte de un fotógrafo de la agencia Reuters en la guerra de Irak; y tres meses más tarde por revelar un gran volumen de información confidencial sobre las actuaciones del ejercito de EE.UU. en la ocupación de Afganistán. En octubre de 2010 su exposición aumentaba con la publicación de 391.000 documentos sobre la guerra de Irak en los que se revelan denuncias sobre torturas y abusos producidos en ese conflicto y que nunca se investigaron.

Finalmente, en noviembre del mismo año se registra un punto de inflexión en la política de Wikileaks que, consciente de su relevancia en los medios, decide elegir a cinco de ellos a nivel internacional (The Guardian, Der Spiegel, Le Monde, El País, The New York Times) para hacerles llegar 250.000 documentos de su base de datos de filtraciones para que sean ellos los que afronten la labor periodística de investigación, verificación y publicación de acuerdo con sus propios criterios de interés público y línea editorial. El debate inicial, centrado en la transparencia y las acciones de gobierno en política internacional, se trasladaba a la Red como escenario para el activismo político, la “ciberguerra” o el ciberactivismo, sobre todo a raíz de los ataques que se sucedían en contra de las instituciones y empresas que tomaban medidas para bloquear los servicios financieros y tecnológicos básicos para la supervivencia del proyecto: una visión bien documentada de este fenómeno y su secuencia de acontecimientos es la de The Guardian.

El de ciberguerra es un concepto muy amplio, borroso, complejo y controvertido que los analistas sitúan entre el ciberactivismo y un nuevo escenario (un nuevo dominio) para el desarrollo de los conflictos “armados”. La Red, después de tierra, mar, aire y espacio se configura como ese quinto dominio, según The Economist.

En Túnez, después de muchos años de atentados contra la libertad de expresión (la censura de Come4News en 2008; el bloqueo de más blogueros disidentes en 2009) estallaba la conocida como “revolución Jazmín” y veíamos cómo, una vez más, como ocurría en los hitos mencionados más arriba, los medios sociales en la Red servían, en manos del común de la ciudadanía, para desbordar la censura informativa y contar al mundo lo que estaba pasando en Túnez; llegando a convertir a conocidos ciberdisidentes en ministros del renovado gobierno tunecino.

En poco tiempo, hemos vivido cómo el mismo fenómeno se “contagiaba” al vecino Egipto, encendiendo el activismo en la Red por todo el Magreb, con efectos similares en la sociedad civil, que se movilizaba para evitar la censura oficialista mediante un uso intensivo de las redes sociales. El blogger egipcio Wael Abbas, un influyente activista defensor de la lucha en contra de la tortura y los abusos policiales en Egipto, solicitaba a los internautas “retwittear” la revolución y hacerla global.

Para concluir, debemos llamar aquí la atención sobre el tipo de usos sociales que de los instrumentos infotecnológicos se viene haciendo, insisto, desde una perspectiva de la “apropiación social” de los mismos y más allá de los tópicos al uso sobre las “redes sociales” y su utilización aparentemente frívola e irresponsable de legiones de nativos digitales que agotan el alfabeto de las generaciones sociológicas a las que estábamos acostumbrados (Generaciones X, Y, Z).

Esas herramientas han trascendido su naturaleza instrumental dentro de un Nuevo Entorno Tecnosocial (NET, término debido a Fernando Sáez Vacas). El análisis de fenómenos como los que hemos glosado aquí a modo de ejemplos recientes de Periodismo Ciudadano, debe ayudarnos a entender que necesitamos superar nuestra concepción post-industrial, súper-especializada, del mundo bajo la cual sociedad, tecnología y cultura aparecen tan separadas como las secciones de un periódico tradicional (véase el libro, que se termina de imprimir mientras redacto estas líneas, “Cultura y Tecnología en el Nuevo Entorno Tecnosocial”, Fundetel, 2011). En 2006, el propio Fernando Sáez Vacas proponía la existencia de un proceso de “noomorfosis digital”, de transformación mental debida a nuestra intensa relación con aquellos instrumentos infotecnológicos. “Muchos instrumentos digitales de la actualidad actúan como prótesis cerebrales de sus usuarios, y los teléfonos móviles hipermultifuncionales de últimas generaciones prácticamente son multiprótesis cerebrales“, afirmaba el autor más recientemente.

Debería resultar evidente que estos instrumentos que vulgarmente conocemos como redes (o medios) sociales, en manos de sucesivas generaciones de individuos, van a afectar radicalmente a conceptos tan básicos como ciudadanía, privacidad, intimidad, libertad de expresión, democracia, etc.; y a juicio de este autor no parece que esta consideración esté afectando sustancialmente a nuestras instituciones educativas o administrativas, por poner un ejemplo cercano que nos incumbe profesionalmente ¿Qué va a hacer el lector al respecto?

Una versión más corta de esta entrada se ha publicado en el sitio web de la UPM

>Encuesta de uso del Software Social en la Empresa Española

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El Grupo de Tecnologías de la Información para la Gestión Empresarial (TIGE) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) está llevando a cabo, en colaboración con Fundación Orange, una investigación centrada en el análisis del uso de las herramientas y tecnologías propias de la “Web 2.0″ en la empresa española.

eEspaña 2010

Para ello, han diseñado un breve cuestionario, disponible en la dirección web que se indica más abajo, que trata de recoger la percepción de los profesionales de diferentes sectores sobre aspectos específicos relacionados con la utilización de esas herramientas en sus organizaciones.

La mayor parte de las preguntas tienen una respuesta cerrada, lo cual facilita su contestación: estimamos que puede requerir alrededor de 10 minutos; y consta de dos bloques de preguntas. El primero pretende recoger algunos datos generales de la empresa y de la persona que cumplimenta la encuesta a efectos de su clasificación y segmentación. En el segundo bloque, centrado en las herramientas y su utilización en la empresa, se intenta medir el grado de conocimiento e implantación de las mismas en la empresa española, así como la percepción sobre los beneficios que podría reportar su uso.

El cuestionario está accesible siguiendo este enlace. Los resultados obtenidos formarán parte de las conclusiones publicadas como parte del informe eEspaña 2011, manteniéndose en todo momento el anonimato de las personas y empresas participantes, así como la confidencialidad de los datos aportados.

>¿Blended?

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El pasado 23 de noviembre me tocaba ofrecer una breve charla acerca de los elementos pedagógicos que aparecían en este escenario “dos-punto-cero”, con la restricción añadida del título impuesto, SOLUCIONES PEDAGÓGICAS 2.0 – CÓMO INTEGRAR EL ‘BLENDED‘ EN NUESTRA OFERTA FORMATIVA. Al recapitular sobre el tema, que constituye gran parte de mi labor investigadora en la UPM, recuperaba algunos elementos básicos de algunas presentaciones antiguas cuya vigencia me hacía reconsiderar el fondo de esta cuestión.

El concepto de ‘Blended Learning‘ surgía para buscar una solución “intermedia”, necesaria, entre la excitación que provocaba hace ya varias décadas el advenimiento de los nuevos medios infotecnológicos en el escenario de la enseñanza a distancia: entre el presencial y el online 100 % se imponían, como no podía ser de otra forma, las soluciones híbridas, on/offline, síncrónicas y asincrónicas, etc.

El foco de mi presentación (que podéis descargar y reutilizar en formato PPT) era la introducción de ciertos conceptos básicos en el escenario dominado por las redes sociales y la movilidad, para terminar presentando brevemente los elementos básicos de la propuesta elaborada para la educación superior en el proyecto iCamp, materializada en una serie de metodologías y herramientas, cuya integración se describe en el “Manual de Uso del Software Social en la Educación Superior”, publicado en castellano recientemente.

Pre-Party Mertini

Lo que motiva esta entrada es la necesidad de insistir en olvidar esta conceptualización tradicional en términos de “blended“… En un escenario en que seguimos barajando decenas de acepciones para los entornos personales de aprendizaje (Personal Learning Environment, PLE), en el que tenemos claro que el uso intensivo de las infotecnologías está cambiando nuestro propio cerebro, no tiene mucho sentido plantearse la definición consistente de esa “mezcla” en cada momento. De la misma manera que la música clásica de la modernidad ha terminado encarnada por el otrora marginado por mestizo ‘jazz‘, ese ‘blended‘ de herramientas, modelos y estrategias hoy se parece más a un cóctel, al cóctel del momento, que a una pócima farmacéutica perfectamente medida en términos de la bondad de cada uno de sus componentes considerados por separado.

>Solo

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En la soledad de mi habitación -mientras amanece en Sevilla y los EBEntuales vuelven de su peregrinar nocturno- empiezo a escribir esta breve pieza que continúa, al hilo de la reflexión previa que realizaba en el blog como planteamento básico a desarrollar en mi intervención en el EBE 2010, redondeando el mensaje de la misma; y lo hago recordando y reconociendo el magnífico trabajo de la organización, que me sorprendía con un presente fresquito y muy agradecido que no olvidaré de nuevo dedicar al gran Enrique Sanfrancisco que, en cierto forma nos inspira :)

Repasando la historia reciente de estas ya no tan “nuevas” tecnologías para la información (la relación) y la comunicación, hemos visto pasar el fenómeno de los blogs y ahora el de las redes sociales, observando cómo legiones de profesionales se aprestaban, cada vez con mayor fruición, a su adoración irreflexiva. En un escenario en que la tensión del deseo se ha desplazado del origen corporativo de la ofimática a la esfera doméstica y personal donde se desarrollan los nuevos usos de los medios sociales, un escenario que ha visto nacer y desarrollarse fenómenos como el del periodismo ciudadano, llama la atención cómo seguimos encontrándonos en los mismos lugares comunes por los que ya habíamos transitado en las décadas pasadas.

Un modelo de adopción de los medios sociales para la información, la relación y la comunicación

Sin ánimo de simplificar en exceso esa historia, recordaremos cómo no hace mucho los gurús que en el mundo han sido nos aconsejaban poner un “bloguero” en cada empresa, luego apalancar la “inteligencia colectiva” de nuestros clientes/usuarios/consumidores/votantes/administrados/ciudadan@s haciendo uso de las redes sociales para realizar un filtraje efectivo de gustos y tendencias, más tarde explotar al máximo nuestra presencia en la Red contratando servicios de SEM/SEO, hace menos tiempo gestionar de manera profesional nuestra presencia proactiva en medios sociales con la ayuda de un equipo profesional de responsables de comunidad (Community Managers) y ahora, sublimado el rol organizativo de tales profesionales, aconsejan desarrollar un proceso estratégico de Social Media Marketing/Management de la mano de un gerente homónimo.

La pregunta de fondo, que quedaba en parte oscurecida por una dosis de sarcasmo rayano en la demencia para algunas personas, es bastante evidente: cuando aparezca la siguiente oleada de acrónimos ‘guru-made‘, ¿Qué haréis/haremos? -y me refiero específicamente a la audiencia de profesionales directamente implicados en el proceso de cambio organizativo que esa historia ha ido marcando- ¿Crearemos una “profesión” con su nombre y esperaremos sobrevivir hasta la siguiente ola?

Es una forma de sobrevivir; pero yo creo que, como sociedad, como profesionales, éticamente responsables, como individuos, moralmente comprometidos con ese proceso de construcción colectiva que llamamos sociedad de la información, aspiramos a más; podemos/debemos aspirar a más. La realidad de la Red, que no debería hacernos olvidar la creciente complejidad técnica y tecnológica que soporta tal utopía, nos ofrece un variado y versátil instrumental con el que podemos crear, comunicar, compartir, innovar, trabajar, vivir… De alguna forma, salvando la simplicidad de la afirmación, hoy se trata más de estar dispuesto que de estar preparad@; se trata de reclamar, con energía, con entusiasmo y con pasión nuestro derecho a equivocarnos una y otra vez, como yo al elegir la dosis de sarcasmo con la que aliñar mi exposición :)

Pero sin renunciar al trabajo que supone mantener una actitud crítica -escéptica en su más completa definición- que nos permita separar el polvo de la paja; sin olvidar, por ejemplo, la relación simbiótica que se establece entre los tres perfiles básicos de trabajador en este nuestro particular estado del bienestar, es decir funcionarios, trabajador por cuenta propia (emprendedor, autónomo, empresario, recaudador de IVA, …) y trabajador por cuenta ajena (currifichante, ‘imprendedor’, empleado, …), que nos quería recordar luego Wilhelm en Twitter. No se trata, en definitiva, recordando alguna aseveración reconocida recientemente de confundir el medio con el fin; se trata, por ejemplo, de sumar valor añadido bruto en términos económicos si así se prefiere, pero no específicamente, ni exclusivamente, ni tan siquiera prioritariamente, de “emprender”, en el sentido de desarrollar un caso de negocio utilizando un vehículo empresarial.

Recordando la inspiradora intervención de Pilar en la que nos insistía en el origen militar de la organización empresarial moderna, no puedo evitar referirme aquí a un icono presente en el imaginario de tod@s, reconocido como intelectual y referente cultural de la modernidad tardía de los ochenta, John Rambo (sí, es sarcasmo, pero a continuación veremos por qué): “para sobrevivir a la guerra (léase el cambio), debes convertirte en guerra (léase, una vez más, cambio)”; lo cual en los términos del irrepetible Peter Drucker se expresaba en “la disciplina de la innovación”, enseñándonos que resulta infinitamente más arriesgado repetir nuestros comportamientos aprendidos de manera irreflexiva que innovar de forma constante, consciente y disciplinada.

Mi intervención que, al contrario que la de Pilar, quiso ser -convencido cada vez más de que no hay tiempo que perder- más “movilizadora” que “inspiradora”, dejando sobre la mesa la pregunta que formulaba más arriba y que enlaza con la anterior entrada, ¿Qué vamos a hacer mientras llega la siguiente oleada de gurús con sus brilantes acrónimos? ¿Seguiremos atenazados por el proverbial “miedo a la libertad” que tan claramente perfilara Erich Fromm para repetir irreflexivamente las palabras del ídolo del momento (léase, por ejemplo, la tesis inicial del Cluetrain Manifesto, “los mercados son conversaciones” de la que hablábamos en la charla)?¿Nos encontraremos, después de meternos un par de aspirinas y un buen Bloody Mary, tal como afirmaba el genial Dean Martin, convertidos en “el cóctel del momento”?

No me conformo con esa imagen apocalíptica que ya ha machacado mis pupilas incrédulas durante más de una década. No: quiero ser más optimista y apelar -de la forma más directa posible, sin edulcorar el discurso, sin ambages- a la capacidad reflexiva y crítica de las personas, de los profesionales, que ayer decidieron concederme unos minutos de su tiempo.

>De caldo… Dos Tazas

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El jueves pasado se repetía la sesión dedicada a los elementos técnicos y tecnológicos que se esconden detrás de la aparente popularidad de las herramientas propias del fenómeno sociotécnico de la Web 2.0, en la empresa, que es el objeto del programa correspondiente. En esta ocasión, partiendo de la experiencia del curso anterior, el hilo conductor para esta sesión en formato seminario ha sido la metáfora de la informática en la nube, soporte universal y “mágico” de casi cualquier actividad en la Red que nos sitúa en un escenario muy cercano al de este vídeo que utilizo últimamente con cierta fruición.

En esta ocasión, contando con la limitación habitual de tiempo y la heterogeneidad esperable en los perfiles de los asistentes al curso, he querido aprovechar el formato seminario y la disponibilidad de terminales y conexión para imprimir más velocidad a la exposición de recursos y herramientas alrededor de un discurso enfocado en el necesario entendimiento del papel de los elementos tecnológicos más comunes en el escenario de los medios sociales (Social Media).

La variedad de plataformas para la gestión de contenidos y su jerga asociada nos llevaba a comentar el factor tecnológico y su impacto directo sobre cualquier proceso de elaboración de un plan de SMM (Social Media Marketing) consistente. Tampoco podíamos olvidar los conceptos básicos y ejemplos de Cloud Computing, así como sus tres “sabores” más demandados -infraestructura, plataforma y software- sobre los que pasábamos también en la sesión de mayo; además de recuperar algunas lecciones desde el escepticismo para acabar repasando, con demasiada premura, algunas herramientas para el primer paso que siempre hemos recomendado en cualquier estrategia -personal o profesional- para una aproximación efectiva a los nuevos medios para la información, la relación y la comunicación (IRC), “escuchar”: specify o whostalkin son sólo una pequeña muestra de la creciente variedad de instrumentos (libremente accesibles) que se sitúan a medio camino entre la analítica web y la “netnografía“.

Las herramientas de visualización surgían también en la conversación con los asistentes, al hilo de los datos de uso de redes sociales a nivel mundial que han ayudado a reforzar la naturaleza fenomenológica de Facebook, así como la necesaria característica de “localidad” del propio fenómeno de las redes sociales. El ejemplo clásico de Many Eyes se ve desbordado por la popularidad de Twitter y la cantidad de experimentos de visualización que se llevan a cabo sobre este engendro, a medio camino entre red social y medio de comunicación e información en tiempo real; un ejemplo cercano, relativamente reciente, de estas herramientas es la de “Follow The Hashtag“, elaborada por D-NOISE.

El prurito “social”, “abierto”, “relacional” del movimiento -si es que existe tal cosa- “dos-punto-cero”, nos llevaba a repasar la actualidad ‘eventual’ de la legión de incondicionales que han (hemos) crecido personal y/o profesionalmente al ritmo del surgimiento de la Red. Las referencias obligadas eran, como no podía ser de otra forma, la agenda semanal de Wilhelm Lappe y Eventosfera.

Aparecían aspectos misceláneos, multifacéticos, en la conversación, sin tiempo para profundizar -y de los que debo tomar nota para siguientes sesiones- como el impacto de la movilidad en este escenario socio-económico del cual podemos intuir su importancia acudiendo a los números que arrojan los diferentes patrones de uso en el mundo, la dilución de la Web tradicional frente a la realidad de los widgets, el navegador como dispositivo definitivo ante el imparable crecimiento de las alternativas “libres” más populares, como son Firefox y Chrome o el papel de los contenidos en el futuro de la Red, con la sombra permanente de un escenario marcado por la autogestión de los derechos de propiedad intelectual. No podemos olvidar la relevancia creciente de los aspectos legales y técnico jurídicos relativos al uso masivo de servicios “en la nube” que, precisamente ayer trataban en el Foro DENAE, mientras en el Last Thursday abordaban las diferentes formas de “licenciar” contenidos…

Confirmando la realidad audiovisual de la Red y de los medios sociales, despertaba un especial interés la disponibilidad de servicios para la realización de retransmisiones (o reproducciones) en directo de contenidos de este tipo, llevándonos a pasar sobre los dos herramientas más populares en este ámbito, como son UStream y LiveStream, además de los servicios de empresas como Agora News, el referente para los eventos “dos-punto-cero” o ReferenZia.

Evidentemente la sesión no permitía desarrollar y comentar con dedicación suficiente algunos casos de estudio que ilustraran la multitud y variedad de aspectos sobre los que sobrevolamos con tanta velocidad, pero sí surgían de las preguntas y comentarios, el interés por proyectos como el de periodismociudadano.com, que se expondrá en una sesión dedicada, o el de IBM, cuyos elementos se pueden repasar con cierto detalle en este documento, salvando su formato académico (pp. 41-), además de seguir a Luis Suárez en su blog o en Twitter.

Sin ánimo de sentar cátedra, espero que estas notas a mi mismo sirvan para seguir construyendo en este estrecho y circunstancial ámbito de la sensibilización y la capacitación para una aproximación sensata a los nuevos medios para la información, la relación y la comunicación que emergen en la Red. En cualquier caso, el lector sabe dónde puede encontrarme.